Hoy está lloviendo aquí en Nepal, (bueno esto es normal, porque estamos en la época de lluvia), y esta mañana me he levantado con muchas ganas de escribir y de compartir una reflexión personal…

Cómo ya sabéis, he retomado de nuevo el blog de Nutrición, y estoy recibiendo muchos comentarios sobre vuestras experiencias con el cáncer, y observo, cómo la mayoría de vosotros, especialmente, los que estáis ahora mismo en pleno tratamiento médico, tenéis la sensación de estar en una fuerte lucha, en una gran»batalla» contra el cáncer», y esto me hace pensar…

Por supuesto, cuando se está con los tratamientos de quimioterapia, radioterapia, tratamientos hormonales, cirugias etc…, es normal sentir que todo esto, se hace para «eliminar» el cáncer de nuestro cuerpo, y así lo sentí yo misma.

Pero si nos quedamos sólo con eso, y no vamos un paso más allá, es muy normal también, caer en la ansiedad, el miedo, el enfado, la rabia, etc… incluso pasar por todas estas emociones durante cierto tiempo, también está bien, y así también me ocurrió a mi.

Pero prolongar durante demasiado tiempo, estas emociones, sin ser capaz de ver «la otra parte buena» de esta enfermedad, hace que nos perdamos algo muy valioso que nos puede ofrecer el cáncer…

Y sobre todo esto, es precisamente, de lo que hoy, quiero reflexionar aquí con vosotros.

Exceptuando los primeros meses, tras mi diagnóstico del cáncer de mama, en el año 2007 (que fueron los meses que necesité para llorar, enfadarme, sentir miedo y sobre todo ya posteriormente, para poder realmente asimilarlo y aceptarlo), durante todos los años posteriores, nunca llegué a sentir que el cáncer, era sólo «algo malo», y aunque si que era consciente de que era algo muy grave, no tenía esa sensación de «lucha» como si de una pelea se tratase.

Y esto, me dió la oportunidad de ver esa otra «parte buena» que os he comentado antes; me dió la posibilidad de empezar a verlo como «algo» que no estaba en contra de mi, sino todo lo contrario; pude llegar a sentir que este cáncer estaba de mi lado, porque tenía algo que enseñarme, y sin lugar a dudas, es exactamente lo que he podido comprobar con el paso del tiempo.

Y soy consciente, de que, realmente soy muy afortunada, porque en su momento pude ver la enfermedad de esta forma, porque gracias a eso, cambiaron tantas cosas… mi forma de vivir la vida, de poder sentirla con una mayor intensidad y con cualquier cosa por pequeña que fuera, de sentirme a mi misma mucho más profundamente, de aprender a quererme mucho más, de cuidar y mimar mi cuerpo (desde pequeña siempre he sido muy presumida, imaginar como soy ahora).

Antes del cáncer, no tenía tiempo para muchas cosas, (sólo tenía tiempo para trabajar, limpiar la casa, comprar, cocinar…y poco más…), ahora me encanta dejarme un tiempo cada día, sin excepción, sólo para mi, para bailar que me fascina, para meditar o simplemente estar tumbada escuchando musica muy especial, me hago masajes y mascarillas naturales en mi carita… disfruto como una niña y me encanta!

Por cierto si os apetece, en próximos posts, os puedo compartir mis secretillos de belleza, que me encantan y que funcionan de maravilla… ahora recientemente, he descubierto una mascarilla hecha sólo con pepino y canela, que es increíble cómo deja la piel de bonita, de hidratada y de uniforme (ya os explicaré como la hago).

Para terminar esta reflexión de hoy, sólo quiero añadir una cosa más…

A lo largo de todos estos años, y cuando he compartido estos sentimientos, han habido personas que me han dicho… «si está muy bien verlo como tu lo ves, pero no es tan sencillo… es que la gente se muere de cáncer…»

¿Y sabéis lo que siento al respecto?

Claro que hay gente que se muere de cáncer, igual que hay gente que se muere de accidentes, o se muere de mayor… ¿y?

Yo misma, si un día me tengo que morir de cáncer o de lo que sea (eso es seguro, igual que todos los que hemos nacido), pues me muero… pero lo importante no es morirse (aunque lo que siento sobre esto, me gustaría profundizarlo más, pero quizás en otro post).

Para mi, lo importante es aprender en este «paseo» que es la vida, porque realmente siento que eso es lo que es, «un paseo» que se nos regala, para experimentar, para aprender, para conocernos, para descubrir cosas, para «jugar» un rato (trabajando, relacionándonos con otros, compartiendo emociones, momentos de todo tipo…) en resúmen es un «paseo» para vivirlo.

Y si además de todo esto, algunos tenemos la gran suerte (sí, rotundamente, la gran suerte), de que la vida nos ofrece algún gran desafío, como puede ser un cáncer, (y recalco, para mi, fué y ha sido un «bendito» desafío), sin duda, debemos aprovecharlo y sacar de ello, todo el aprendizaje posible,

mientras estemos en este «paseo» que es la vida…