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Nuestro cuerpo, está formado por más de 60 billones de células, que se especializan en diferentes tipos, por ejemplo, en células de la piel o epiteliales, en células del hígado o hepatocitos, en células del riñón o renales, etc.
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En una situación normal, las células, crecen y se dividen de una forma “controlada”, según sea necesario, para mantener sano nuestro organismo. De igual forma, cuando las células envejecen, o sufren daños en su interior (células defectuosas), nuestro cuerpo está equipado con los mecanismos necesarios para detectar dichas células, y hacer que ellas mismas se suiciden (por un mecanismo celular llamado apoptosis), y de esta forma, puedan ser reemplazadas por otras nuevas…
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Pero algunas veces, este proceso interno “ordenado” se descontrola, porque algunas células sufren ciertas mutaciones en sus genes, que afectan a su crecimiento y división normal, y se convierten en células “inmortales”, adquiriendo el potencial de formar a lo largo de los años un posible cáncer…
Desde el momento en que una primera célula sufre esta transformación y se vuelve “inmortal”, hasta que aparece un tumor ya detectable clínicamente, con todos sus síntomas, pueden pasar varios años e incluso décadas.
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Y esto es importante, porque al ser un proceso gradual y lento, que pasa por varias etapas (ver fig.), podemos a través de la alimentación, aportar moléculas anticancerosas que contienen ciertos alimentos, como arma terapéutica esencial para mantener a raya estos microtumores incipientes y de esta forma evitar que avancen hasta un estadio de cáncer avanzado…
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Además con la alimentación, (junto con la calma interior y con el ejercicio físico), podemos conseguir que nuestro organismo esté en un equilibrio y en unas condiciones óptimas, (por ejemplo podemos fortalecer el sistema inmune, uno de los pilares fundamentales para evitar el desarrollo de muchas enfermedades), necesarias tanto para prevenir el cáncer (ya sea primario o una recaída), cómo para potenciar el efecto de los tratamientos convencionales de quimioterapia y radioterapia, y lo que es más importante, para contrarrestar los efectos secundarios de dichos tratamientos…
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Cómo dice Richard Beliveau, investigador de bioquímica en Montreal, que dirige uno de los mayores laboratorios del mundo dedicados a medicina molecular, especializado en la biología del cáncer: “Debemos ver el cáncer como una enfermedad crónica, que es posible controlar diariamente con la ayuda de alimentos ricos en compuestos anticancerosos”
Aprovechemos todo lo que la naturaleza nos ofrece y seamos conscientes de que nuestro organismo tiene el potencial suficiente para mantenerse libre de la enfermedad…tan sólo necesita estar en su equilibrio natural…
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Bióloga y Nutricionista


